Alfombras de casino


Por paradójico que resulte fueron las Cruzadas las que trajeron las primeras alfombras turcas desde oriente a Europa. Desde entonces, pasando a grandes trancos sobre las posteriores persas y demás, se han convertido desde el siglo XVIII en un elemento más del paisaje del hogar y los locales con cierto prestigio. Como si no fuera poco, casi todos los casinos del globo cuentan con un tipo característico de diseño influenciado por el trasfondo de su propia idiosincrasia: el de Luxor tiene tintes egipcios y hace juego con las pirámides del resto del recinto lúdico, por ejemplo. Aquí exponemos algunas alfombras de casinos de las más famosas con pinta de obra de arte:





Casinos y pechos grandes

Hace tres años Helen Simpson (un nombre significativo) fue al casino de Nueva Zelanda a celebrar su cumpleaños. Ya se sabe: hay tantas fiestas como individuos y la joven de 33 prefirió llevar su escote más prominente que para eso era cumpleañera. Lo que no sospecharía era que un grupo de clientes se escandalizarían ante los "saltitos" que daba la susodicha y provocarían su retirada del casino por parte de las autoridades del mismo, eso sí, con mucha diplomacia. Y es que en las antiguas colonias del Imperio Británico todavía queda mucha perfomance inglesa.

Mientras tanto, Helen preguntó casi retóricamente de un modo que recordaría a los discursos de Cicerón: "Cómo pudieron ofenderles mis tetas, si ellas no se meten con nadie. No lo entiendo".


Stephen Hawking y el póker

"Preguntarse qué había antes del Big Bang es como preguntarse qué hay al norte del polo norte".

Si un hombre se ha ganado el mérito de ser conocido como mitad máquina-mitad humano podría ser Stephen Hawking, el cosmólogo y astrofísico británico que ocupa la misma cátedra que Newton en sus tiempos. Este genial divulgador científico que escribió como le permitía su esclerosis degenerativa libros como El universo en una cáscara de nuez o Breve historia del tiempo se fue haciendo un puesto entre la lista de los astrofísicos más célebres, como Carl Sagan o Clarke, que por cierto, protagonizaron junto a Hawking una charla muy interesante sobre Dios, el Universo y todo lo demás. Pero hoy, cuando el gran Stephen está gravemente enfermo, queremos recordar una escena de Star Trek, esa serie de ciencia-ficción de culto que engendra friquis enfrentados a los de La Guerra de las Galaxias por algún motivo demasiado nerd para ser descubierto. Jugando al póquer se entretienen el mismo Hawking, Isaac Newton y Albert Einstein, los genios de la física moderna.

Isaac Mayolas: el campeón


"El éxito tiene muchos padres, pero el fracaso es huérfano."
John Fitzgerald Kennedy.



Con sólo 25 años amasó una fortuna en el 2006 dedicándose simplemente al póquer. Ganar 125.000 euros se dice pronto, pero tiene un mérito insondable. Siendo ex-campeón mundial del que considera "su deporte", da algunos consejos al respecto. Entre otros rompetópicos proclama que el póquer tiene más que ver con el ajedrez que con la lotería y las tragaperras por un motivo muy peculiar: ejercita a la mente y las decisiones porque no es mero azar.

Utilizando conocimientos de estrategia, física y una pizca de psicología ha jugado partidas sin parar mientras compagina su afición con la carrera de administración y dirección de empresas y las continuas lecturas. Arriesgado, ha invertido todo lo que tenía en las apuestas a pesar de las advertencias del Gobierno que no impisde, sin embargo, que se muevan cincuenta millones de euros al año, y eso que están atacadas moralmente . A ver qué sale en sus salas virtuales de más de cuatro mil personas

Mendoza prohibe más casinos privados


Mendoza es la provincia argentina que aloja al carpetovetónico Aconcagua, ese pinchacielos de más de 6.962 metros sobre el nivel del mar (que conste en acta, no es cualquier otro nivel) también conocido como "Centinela de Piedra", o lo que dirían en mi pueblo un cacho de risco enorme. Los alpinistas que ni desafían a la gravedad (porque sigue estando ahí) ni necesitan bombonas de oxígeno para ascender a este cerro de huesos grandes darán una vuelta por las ciudades, degustando los clásicos vinos de la región y hurgando por los casinos más populares con total tranquilidad y dicharacherismo...¡hasta ahora!

Porque resulta que, con la mosca detrás de la oreja, el Gobierno (¿mayúsculas?) decretó la imposibilidad legal de abrir nuevos casinos privados, concediendo de un modo sorpresivo (ironía) el monopolio al Casino Oficial de Mendoza, que es como el gallito más alimentado del corral. De este modo se adjudica la derogación de una democratísima y consensuada ley (Nº 5.775) que ampliaba las posibilidades para hoteles de lujazo, amplias avenidas de locales con neón y casinos como champiñones florecientes. En total, como quien hace facturas: el número límite para las salas de juego será de cuatro (las que sirven ahora mismo fichas y dineros), esto es: el del hostelero y augusto Tower of San Rafael, el del Piscis de Las Leñas, el novísimo Enjoy del Sheraton y finalmente el Regency del Park Hyatt Hotel. Ah, y el gigantesco estatal, lógicamente.

¿Hacia dónde va nuestra América?

Las Vegas: Sin City

"La capital del entretenimiento mundial".
Epíteto que se le suele dar a Las Vegas, también llamada "Sin City".

Si existe una Meca de los casinos y la diversión popular es Las Vegas, en Nevada, Estados Unidos. Mundialmente famosa por sus juegos y la larga serie de artistas reconocidos que hicieron su agosto por aquellos lares glamourosos (y nadie sabe qué repámpanos es el glamour) que milagrosamente surgieron del árido desierto del Oeste americano. Por esta ciudad emblemática pasó Sinatra y Elvis Presley con su movimiento de pelvis.

Desde que Antonio Armijo bautizara aquellos páramos con el original nombre que lleva no han dejado de surgir más y más rascacielos y neones, sazonados por el olor a alcohol permanente de sus calles y el bullicio de sus prostitutas onmipresentes. Es todo un espectáculo: no hay lugar para el descanso y ni siquiera cerrando los párpados puede olvidar uno que está en una capital de las luces y el desenfreno. No te sorprendas de encontrarte con pirámides, esfinges, templos imperiales y palacios persas en cualquier avenida: la mente humana forja a la manera de fachadas y edificios de muchas formas sus casas de juego y ocio de toda la vida. Recomendamos a todas luces una visita a esta fantástica urbe, donde todo puede ser posible.

El casino más grande del mundo


Los vecinos portugueses inventaron dos grandes cosas del Universo: Brasil y Macao.

Si bien todos conocemos muy bien la idiosincracia del país carioca y sus ditirámbicos carnavales muy carnales, la antigua colonia comercial portuguesa de Macao, en la China, suele ser más bien ignorada, a pesar de tener un inmenso hogar de juegos. Es normal, porque es un puntito lejano que se asemejaría a una mosca en el globo que hace de logo de Naciones Unidas. Lo curioso es que este casino es un gran oasis en el desierto oriental ya que los casinos están prohibidos en el dragón asiático excepto (la excepción confirma la regla) en la ciudad citada, en apogeo y el Hong Kong de las películas de Jackie Chan.

Así que lo confirmamos: el Casino Sands ha derribado al gran mito de los casinos mundiales: Las Vegas, que están en decadencia palpable desde que prohibieron su principal atracción: los matrimonios exprés. Hablemos de datos, como toda gente seria: 1.254 máquinas tragaperras echando humo y 740 mesas de juego (ruleta, blackjack, dados...) repletas de fichas se dicen rápido y pronto, pero ponen en relieve el cambio gigantesco que ha transformado a este emporio de los juegos de azar al aumentar su tamaño un 58% en el año 2006. Ahora más de diez millones de chinos (que tampoco son tantos, recordemos la proporción) recorreran sus 64.000 metros cuadrados con su característica velocidad.

El Bingo: historia personal


"Dos linajes solos hay en el mundo, como decía una agüela mía, que son el tener y el no tener."
Miguel de Cervantes.

Empecé a jugar al bingo en el 1998. A un bingo casero, por cierto, con olor a lumbre y...bueno, realmente yo vivía en un ambiente burguesito con poco olor a leña o chimenea (no tenía) y más a electricidad y globos de agua en carnaval, pero sí teníamos un balcón gigantesco de consecuencias supremas. ¡Por allí debía meterse Papá Noel! Y enfrente estaba, recio, el edificio "donde vivían los chinos". Nunca supe si eran chinos de verdad, pero no importaba, formaba parte del folclore de mi hogar.

Mi propio bingo (que tenía escondido en una habitación secreta repleta de libros añejos) estaba compuesto por tres piezas básicas: La Bolsa de la Inocencia (manejada por medio de la llamada Mano Inocente, que es como la Mano Invisible pero de la suerte), verde y harapienta con tintes irlandeses; una baraja de cartones dibujados con líneas rojas y la palabra "BINGO" en grande y con potencia y por último un paquete de lentejas que utilizábamos para marcar los números que "cantaba" la Voz Inocente que sacaba las fichas con La Mano Inocente. Sin un sonrojo.

Resulta que jugaba con mi vecindad después de darle de comer a los peces de río que tenía, esos que buceaban con sus bigotes las profundidades de su pecera. Llevaba billetitos morados o verdes de antaño como todos y nos jugábamos sumas increíbles para un niño, que ¡alcanzaban para comprar un paquete de caramelos y todo! Y variados, para colmo de muchos. Y bueno, no entendía porqué pero siempre perdía. Aunque a veces me llamaran "el brujo" cuando acertaba por pura casualidad en algún número de la lotería yo juraba y perjuraba que no hacía ningún tipo de rituales y no sabía más de escobas que lo básico: eran algún tipo de artefacto que poseía a las personas y las hacía moverse de un lado al otro compulsivamente. No comprendía todavía el noble arte de la barrienda pero sí me llegaban intuiciones de que el bingo era algo más serio que ganar para un paquete de regalíes, que se jugaba en sedes de bingo y esos asuntos. Una vez recuerdo que lancé las fichas al suelo por una rabieta. ¡No siempre se puede obtener la victoria!

El póker y Shangai

poker shangaiDesde la inmemorial y bastante oriental (lo suficiente) China nos llega una pintoresca maqueta realizada íntegramente con fichas de póker de casino, que seguramente el amable lector conocerá, de la futurista urbe de Shangai, de las más ricas y populosas del país. Mezclar estas baratijas con la ciudad revela un simbolismo claro: el crecimiento económico y social que vive la nación asiática, ya cercana a las grandes potencias, y su optimismo armónico hacia un futuro que se promete esperanzador. Y es que los juegos de azar, que fueron prohibidos en China por Mao en su Revolución Cultural, han vuelto al dragón asiático por todas partes, e incluso uno de los lemas del Partido es "Es bueno enriquecerse". Difrutemos pues de la obra del artista Liun Jianhua: